EL PRIMER TORNEO VIVA LA GASTRONOMÍA REÚNE A CHEFS Y SUMILLERES EN UN CUADRANGULAR DE FÚTBOL EN EL ESTADIO DE MONTJUÏC
Los cocineros se visten de corto 17/6/2008

BARCELONA
Casi un centenar de cocineros, sumilleres y gastrónomos demostraron ayer que, lejos de guerras, en la cocina española impera el buen rollo. El Estadi Olímpic de Montjuïc fue el escenario del primer torneo de fútbol Viva la gastronomía, que reunió –y vistió de corto– a chefs como Albert Adrià (El Bulli), Carles Abellan (Comerç, 24), Dani García (Calima), Carles Tejedor (Via Véneto), Paco Roncero (La terraza del Casino) y Jordi Herrera (Manairó).
Un cuadrangular enfrentó al equipo de los sumilleres –formación donde los más jóvenes demostraron que no solo saben de vinos, haciéndose con el primer premio–, a los casacas rojas –como se conoce al Tour Gastronómico, peña que organizaba el torneo– y a dos equipos de cocineros, el capitaneado por Albert Adrià y el de Dani García, que se desplazó expresamente desde Marbella.
“¿TÚ, DE QUÉ JUEGAS?”
La organización casi militar que suele reinar en sus cocinas se debió quedar ayer descansando en ellas. Mientras el periodista Lluís Canut ya cantaba la alineación por los altavoces del estadio, el cocinero Òscar Manresa, del restaurante Torre de Alta Mar, intentaba poner orden en su equipo (el del pequeño de los Adrià). “A ver, Carles, ¿tú de qué juegas?”, le preguntaba a Abellan. “¿Yo? Para atrás, para atrás”, bromeaba. Albert Adrià tenía clara su posición: “Yo, como Guardiola, estático, estático”.
Hubo espectadores de lujo. Ferran Adrià no quiso perderse el torneo. Aunque no jugó, –”me da pereza cambiarme”, se excusó en tono burlesco cuando le retaron a saltar al campo– animó a sus voluntariosos compañeros. “Aquí más de uno mañana no trabaja”, comentó entre risas el chef de El Bulli al entrañable Juanito del Pinotxo, otro de los ilustres entre los fogones presente en el campo, pero que no se atrevió a cambiar el delantal por los calzones. Adrià, recién llegado de Madrid, fue uno de los espectadores más activos. “¡Abellan, que el pijama es para después, nen!”, bromeó con el que fue su aprendiz, Carles Abellan, en alusión a los pantalones piratas que lucía mientras hacía lo que podía en el terreno de juego.
También se asomó por el estadio el presidente del Espanyol, Daniel Sánchez Libre, quien saludó a los jugadores, aunque difícilmente encontró en el campo un posible fichaje para su equipo. Había pocos cracks.
Como cualquier partido entre amigos que se precie, hubo barbacoa final. Aunque esta, debido al perfil de los amigos, fue de alto copete.